Cuando los padres gritan: causas, consecuencias y soluciones para tener más calma
Descubra cómo el estrés y el agotamiento provocan fuertes reacciones en los padres y qué estrategias de resiliencia pueden ayudar.

Cuando los padres gritan: causas, consecuencias y soluciones para tener más calma
Hay mucho en qué pensar cuando se trata de paternidad y crianza. Un aspecto que muchas veces se pasa por alto es el estado emocional de los propios padres. La formadora de autoafirmación y resiliencia Kerstin Fehst de Schwäbisch Gmünd tiene ideas y consejos interesantes sobre por qué los padres a veces se vuelven ruidosos y cómo esto afecta a los niños. Destaca que los gritos de los padres suelen ser una reacción de estrés provocada por factores como la presión del tiempo, exigencias excesivas o simplemente agotamiento. Esto puede resultar especialmente estresante para los niños, que perciben los gritos como una amenaza, lo que a su vez interfiere con el aprendizaje y la colaboración.
Según Fehst, las propias experiencias infantiles suelen ser cruciales. Si a los padres se les gritaba con frecuencia cuando eran jóvenes, esto puede establecer un patrón familiar de momentos estresantes. Un desliz no tiene necesariamente consecuencias negativas, pero los patrones recurrentes son cruciales. A largo plazo, los niños que se encuentran a menudo en situaciones tan estresantes pueden desarrollar una mayor autocrítica y un comportamiento adaptativo. Por lo tanto, es importante encontrar la calma después de un momento de gritos y asumir la responsabilidad para establecer la seguridad.
Estrategias de manejo del estrés
Como explica Fehst, las estrategias a largo plazo ayudan a gestionar el estrés en la vida cotidiana. Esto incluye dormir lo suficiente, tomar descansos regulares y distribuir las tareas. También es particularmente importante que los padres busquen ayuda si la situación empeora. Los niños generalmente recuerdan más los sentimientos que las palabras, por lo que las reacciones tranquilas y sensatas son particularmente importantes, incluso en momentos estresantes. Fehst recomienda técnicas como la “parada aguda”, en la que se coloca la mano sobre el corazón y se respira tranquilamente tres veces para reaccionar con mayor claridad en esos momentos. Además, se deben ensayar frases auxiliares para promover una comunicación sin estrés.
Otro punto central del debate es la resiliencia de los propios niños. La resiliencia describe la resistencia psicológica que permite a los niños dominar mejor los desafíos. Los niños resilientes desarrollan confianza en sí mismos, pueden afrontar mejor el estrés y son menos susceptibles al estrés psicológico. Los fundamentos importantes de la resiliencia son la inteligencia emocional, la autoeficacia, una imagen positiva de uno mismo, las habilidades sociales y la capacidad de resolución de problemas.
Consejos para promover la resiliencia
Promover la resiliencia en los niños es crucial. Para ello existen diversos consejos, como utilizar una “luz de sentimiento” para reconocer y regular las emociones. Se debe alentar a los niños en su autoestima y hacerles sentir amados y respetados. Las habilidades sociales se pueden tener en cuenta mediante interacciones específicas y la promoción de la empatía. Además, se debe crear espacio para el pensamiento independiente y las habilidades de resolución de problemas haciendo preguntas en lugar de dar soluciones inmediatamente.
Para arrojar más luz sobre estos temas, iniciativas como Smolfi invitan a las personas a aprender habilidades de manejo del estrés a través de módulos sobre paternidad y resiliencia. Estos programas tienen como objetivo promover la inteligencia emocional y fortalecer las habilidades comunicativas para mejorar la confianza en sí mismos y la salud mental de los niños.
Para los padres interesados en aprender más sobre este enfoque integral para desarrollar la resiliencia en sus hijos, el sitio web Hello Parents ofrece recursos prácticos, incluidos archivos PDF gratuitos de ejercicios para desarrollar la resiliencia.
En un momento en el que la reducción del estrés y el apoyo emocional son tan importantes, vale la pena echar un vistazo a estas opciones de apoyo. En definitiva, no sólo los niños sino también los padres se benefician de una convivencia más armoniosa.