Vintage ZIL 131: ¡El gigante susurrante en la mesa de los clientes habituales inspira a todos!

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Dieter Weiß presenta su coche antiguo ZIL 131 en Biberach. Una pieza única de la historia despierta debates nostálgicos en la mesa de los habituales.

Dieter Weiß präsentiert seinen ZIL 131 Oldtimer in Biberach. Ein einzigartiges Stück Geschichte weckt nostalgische Debatten am Stammtisch.
Dieter Weiß presenta su coche antiguo ZIL 131 en Biberach. Una pieza única de la historia despierta debates nostálgicos en la mesa de los habituales.

Vintage ZIL 131: ¡El gigante susurrante en la mesa de los clientes habituales inspira a todos!

Cuando se pasea por las calles de Bad Buchau, a menudo se encuentra una pequeña sorpresa en un lugar discreto: el viejo tractor ruso ZIL 131 de Dieter Weiß, que lleva años delante de su casa. Este coche clásico merece más atención de la que se le presta habitualmente, al menos de vez en cuando durante la siguiente ronda de café en la mesa de los clientes habituales o cuando los niños pasan a toda velocidad. El ZIL 131 es mucho más que un camión robusto; es un pedazo de historia y un inicio de conversación inesperado.

El propio Dieter Weiß adquirió el ZIL 131 después de un "acalorado debate" en la mesa de los clientes habituales sobre los vehículos todoterreno estadounidenses. Cuando se le pregunta sobre esta conversación, revela con una sonrisa que la curiosidad y el impulso de comprar no tardaron en llegar cuando le ofrecieron el vehículo en Reichenbach. No se arrepiente en absoluto de la compra, porque el ZIL 131, con su construcción robusta y su sorprendente capacidad todoterreno, siempre ha asegurado un lugar en la propiedad de Weiß.

La fascinación detrás del ZIL 131

El ZIL 131 no es sólo un montón de chatarra, sino un notable camión militar de 3,5 toneladas desarrollado originalmente en la Unión Soviética por Zavod Imeni Likhacheva. Su producción comenzó en 1967 y se convirtió en uno de los camiones estándar del Pacto de Varsovia. Gracias a su diseño 6×6, es especialmente adecuado para sobrevivir en terrenos difíciles e incluso se utilizó como vehículo base para múltiples lanzacohetes. Una verdadera potencia que cuenta con un motor V8 de 6,9 ​​litros y un consumo de 40 a 50 litros cada 100 kilómetros, ¡aunque Dieter gastó unos impresionantes 150 litros en un solo viaje!

El kilometraje indicado del ZIL 131 en el momento de su compra era de sólo 975 kilómetros, lo que casi atrae miradas de incredulidad si se tiene en cuenta que el ZIL 131 se fabricó hasta 2010/11 y en total casi un millón de unidades salieron de fábrica. Este robusto vehículo también es adecuado para el transporte de materiales o para su uso en conflictos militares. ¿Y qué dicen los vecinos al respecto? Para algunos es simplemente un viejo montón de chatarra, mientras que otros miran detenidamente la reluciente reliquia histórica.

Detalles técnicos y particularidades del coche clásico.

Lo que hace que el ZIL 131 sea tan especial no es sólo su impresionante apariencia y su versatilidad. Tiene numerosos detalles técnicos que lo diferencian de otros vehículos. Con un peso en vacío de 6700 kg y una carga útil máxima de hasta 11,9 toneladas, está diseñado para soportar todos los desafíos. Su velocidad máxima de 80 km/h y su notable radio de giro de 10,2 metros también lo hacen bastante manejable para un tractor de este tamaño.

Mientras tanto, Dieter ha reunido las piezas necesarias para transformar su ZIL 131 en un vehículo apto para circular. Gracias al apoyo de un servicial visitante ruso-alemán, pudo incluso adquirir un surtidor de gasolina. Para él no es sólo un coche, también es un recordatorio del punto de inflexión y del paso del tiempo. Sólo que no todos los dispositivos están en su estado original, porque también se ha quitado la válvula de control del sistema de inflado de neumáticos.

En resumen, podemos decir: el ZIL 131 de Dieter Weiß es más que un simple trozo de historia apto para circular. Es un centro de atracción que reúne a vecinos y transeúntes, ya sea para iniciar una buena conversación o simplemente para prestar un poco de atención a los viejos tesoros.