Vivir en la Antártida: ¡Quien pierde el apéndice se queda aquí!
Descubre Villa Las Estrellas, el pueblo chileno en la Antártida con condiciones de vida únicas y reglas curiosas.

Vivir en la Antártida: ¡Quien pierde el apéndice se queda aquí!
Cualquiera que haya pensado alguna vez en mudarse a un pueblecito único en el hielo eterno debería poner su mirada en Villa Las Estrellas en la Tierra del Rey Jorge, en la Antártida. Pero tenga cuidado: el asentamiento más animado de la Antártida tiene sus propias exigencias especiales para sus futuros residentes. Si quieres quedarte más tiempo, no sólo tienes que amar los paisajes blancos como la nieve, sino que también tienes que extirparte el apéndice. No hay otra manera de vivir en esta comunidad especial porque no hay un cirujano disponible localmente. Esto es lo que informa el Suabo sobre las regulaciones muy especiales, aunque algo locas, del asentamiento chileno.
Villa Las Estrellas fue fundada en 1984 para brindar apoyo a las estaciones de investigación vecinas. Con alrededor de 150 residentes en verano y alrededor de 80 en invierno, el asentamiento es la mayor de dos comunidades civiles en la Antártida: la segunda es la Estación Argentina Esperanza. La administración chilena considera la villa como parte del municipio de Antártica, aunque no está reconocida por el derecho internacional (Wikipedia).
Las características especiales de la villa.
¿Qué hace que Villa Las Estrellas sea tan especial? El asentamiento consta de 18 casas coloridas y ofrece una infraestructura asombrosa que difícilmente se hubiera imaginado posible en este duro entorno. Entre ellos se incluyen una escuela con unos 15 niños, un hospital con un médico, una biblioteca, una tienda, un banco e incluso su propia emisora de radio. Para los residentes hay todo lo que hace más placentera la vida en el hielo eterno, incluida una capilla católica que conecta a la comunidad.
Pero las condiciones son duras: las temperaturas varían desde -6,3°C en invierno hasta 1,4°C en verano, con una precipitación anual promedio de 405 mm. A pesar de estas circunstancias adversas, muchos aventureros y científicos se sienten atraídos hasta aquí. Los residentes de las villas a menudo dependen del turismo, ya que los viajeros llegan en avión vía Punta Arenas para experimentar el fascinante mundo de la Antártida (Arctic Desire).
Condiciones de vida únicas
La vida en la Antártida no sólo ofrece una naturaleza impresionante, sino que también impone grandes exigencias a sus habitantes. Los primeros vestigios humanos en esta inhóspita región se documentaron a principios del siglo XIX, pero el primer asentamiento civil, Estación Esperanza, no se fundó hasta 1952. Sin embargo, Villa Las Estrellas sigue siendo única, tanto en sus reglas como en su historia.
En resumen, Villa Las Estrellas no es sólo el único asentamiento civil ubicado en hielos eternos, sino también un lugar donde la convivencia de las personas se basa en reglas especiales. Cualquiera que viva o quiera vivir aquí hace buenos negocios, incluso si esto conlleva sus propios desafíos.