Asesinato de árboles en Hesse: ¡Las balas de glifosato ponen en peligro nuestra naturaleza!

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Numerosos daños intencionados a árboles en Hesse: los expertos debaten sobre delitos medioambientales y normas de protección.

Zahlreiche mutwillige Baumschädigungen in Hessen: Experten diskutieren Umweltkriminalität und Schutzvorschriften.
Numerosos daños intencionados a árboles en Hesse: los expertos debaten sobre delitos medioambientales y normas de protección.

Asesinato de árboles en Hesse: ¡Las balas de glifosato ponen en peligro nuestra naturaleza!

La naturaleza es a menudo un juguete de la incomprensión humana. Este es también el caso de Hesse, donde este año un número cada vez mayor de árboles han sido víctimas de envenenamiento deliberado. En una preocupante serie de incidentes, desconocidos rociaron glifosato en los troncos de plátanos, tilos y robles. El caso es especialmente grave en Riedstadt, donde diez árboles, entre ellos un roble Karl Spengler de más de 200 años, fueron envenenados deliberadamente. Estos crímenes plantean preguntas: ¿quién está detrás de estos actos y por qué tales ataques están dirigidos contra la naturaleza urbana?

Como informa hessenschau.de, las estadísticas policiales sobre delitos en Hesse registraron entre 2020 y 2024 un total de 79 casos de daños materiales a árboles. Sólo en 2022, el número de intoxicaciones aumentó drásticamente hasta 23. Esto indica una evolución preocupante y apunta a un problema creciente en el tratamiento de los árboles urbanos. En Bad Hersfeld y en Frankfurt se han producido incidentes similares, lo que demuestra que este tipo de delitos medioambientales son cada vez más frecuentes.

El papel de los árboles urbanos

No se debe subestimar la importancia de los árboles urbanos. No solo brindan sombra y enfriamiento, sino que también desempeñan un papel esencial en la filtración del aire y proporcionan hábitat para muchos animales. La pérdida de un árbol viejo tiene enormes consecuencias ecológicas porque estos árboles brindan servicios ecosistémicos únicos que no pueden ser reemplazados fácilmente por árboles jóvenes. El abogado Cedric Vornholt comenta: "Necesitamos urgentemente normas de protección de árboles emitidas por los municipios". Estos son de gran importancia porque no existe una ley uniforme de protección de árboles a nivel federal o estatal.

Desgraciadamente, la realidad suele ser otra: las penas actuales para este tipo de delitos medioambientales en Alemania son comparativamente leves. El envenenamiento intencionado de un árbol puede ser castigado con hasta dos años de prisión, mientras que las multas por árboles dañados pueden ascender a 50.000 euros. En otros países europeos, como Inglaterra, estos delitos se castigan mucho más severamente, con penas de prisión de hasta cuatro años por talar un árbol famoso.

La búsqueda de los perpetradores

La ciudad de Riedstadt está haciendo todo lo posible para encontrar al autor o los autores después de que el alcalde Marcus Kretschmann expresara su consternación por estos hechos. "Realmente tenemos que hacer todo lo posible para detener esta destrucción", afirmó Kretschmann. La ciudad ya ha presentado una denuncia contra desconocidos. Las autoridades también han tomado medidas similares en Bad Hersfeld y Butzbach. Sobre todo, el método de perforación y fumigación utilizado por los perpetradores de estos envenenamientos muestra cuán inescrupulosos y amenazadores son estos actos. Además de los robles, entre las especies arbóreas afectadas se encuentran los nogales y los castaños de Indias, que son especialmente valiosos en los parques infantiles urbanos.

En respuesta al creciente envenenamiento, NABU Hesse pide que se inicien nuevas plantaciones para favorecer la adaptación al clima urbano. La destrucción de árboles no sólo tiene un impacto inmediato, sino que también daña todo el ecosistema dentro de la ciudad.

Como resume sueddeutsche.de, envenenar los árboles es no sólo una grave violación contra la naturaleza, sino también un claro ataque a la calidad de vida de los residentes. Ya es hora de que se hagan esfuerzos sociales y políticos para detener esta guerra invisible contra la naturaleza.

Se ofrece una recompensa de 500 euros por información sobre los autores y se mantiene la esperanza de que, uniendo fuerzas, se pueda poner fin a los delitos medioambientales.