Muerte tras arresto en Tayikistán: ¡la familia se queja de tortura!

Transparenz: Redaktionell erstellt und geprüft.
Veröffentlicht am

Un hombre de Frankenberg es encontrado muerto en Tayikistán. La familia denuncia torturas y pide una investigación independiente.

Ein Frankenberger wird in Tadschikistan tot aufgefunden. Die Familie erhebt Foltervorwürfe und fordert eine unabhängige Untersuchung.
Un hombre de Frankenberg es encontrado muerto en Tayikistán. La familia denuncia torturas y pide una investigación independiente.

Muerte tras arresto en Tayikistán: ¡la familia se queja de tortura!

Un caso trágico que suscita dudas: Saidazam Rahmonov, de 29 años, natural de Frankenberg, en el norte de Hesse, murió en circunstancias misteriosas en Tayikistán. Según su familia, Rahmonov, que vivía en Alemania con su esposa alemana, fue arrestado en el aeropuerto de Dushanbe porque las fuerzas de seguridad descubrieron vídeos religiosos en su teléfono móvil. Fue detenido por las autoridades tayikas el 6 de octubre y su familia recibió su cuerpo una semana después, que presentaba claros signos de tortura. Las acusaciones van desde descargas eléctricas hasta hematomas y una pierna rota, mientras que las autoridades afirman que Rahmonov se suicidó y era sospechoso de pertenecer al grupo terrorista Estado Islámico. Fr.de informa que la embajada de Alemania está tratando de aclarar las circunstancias, mientras que la embajada de Tayikistán en Berlín afirma que el examen médico forense no reveló ningún acto de violencia.

La familia de Rahmonov ha formulado graves acusaciones contra las autoridades tayikas y alemanas. Ella cree que Rahmonov fue tratado injustamente y pide una investigación independiente sobre su muerte. En particular, la autoridad de inmigración del distrito de Waldeck-Frankenberg es objeto de críticas, porque rechaza las acusaciones y explica que Rahmonov viajó a Tayikistán por decisión propia. En realidad, sin embargo, no tenía un permiso de residencia legal en Alemania y, por tanto, dependía de la obtención de un visado en Tayikistán. La situación arroja una dura luz sobre las prácticas arcanas que prevalecen en Tayikistán bajo el antiguo presidente Emomali Rahmon.

Persecución religiosa y situación de los derechos humanos

El trágico destino de Rahmonov no es un caso aislado. Bajo el gobierno del presidente Rahmon, que ha estado en el poder durante 30 años, el país ha sufrido una estricta vigilancia de las prácticas religiosas. [RFE/RL informa que la presión sobre la sociedad civil aumenta constantemente. En los últimos años, muchos activistas de derechos humanos y críticos del régimen han sido arrestados, a menudo acusados ​​de extremismo o planificación de ataques terroristas. Estos métodos se utilizan para reprimir cualquier disidencia y el ejercicio de prácticas religiosas.

La relatora especial de la ONU, Mary Lawlor, condenó a las autoridades tayikas por la tortura y los malos tratos sistemáticos a los detenidos. En una entrevista reciente, dijo que la situación de los derechos humanos en Tayikistán sigue siendo preocupante, con numerosas detenciones de activistas que están siendo sentenciados en juicios injustos y sin representación legal adecuada. Sus informes reflejan las malas condiciones carcelarias y dejan claro que el gobierno está comprometido a cortar cualquier resistencia de raíz.

Un llamado a la iluminación y la justicia

Dadas las impactantes circunstancias, Freedom for Eurasia pide una investigación completa e independiente sobre la muerte de Saidazam Rahmonov. La familia espera que su caso pueda generar conciencia sobre la situación de los derechos humanos en Tayikistán y provocar un debate más amplio sobre los complejos desafíos de la región. Los acontecimientos que rodearon a Rahmonov muestran claramente que el clamor por justicia y educación debe seguir siendo escuchado y abre conversaciones sobre el apoyo necesario a las víctimas de violaciones de derechos humanos y los desafíos que enfrentan los testigos de la tortura y la represión estatal.

En un momento en que las cuestiones de derechos humanos son cada vez más apremiantes, el caso Rahmonov pone en duda no sólo la responsabilidad de las autoridades tayikas, sino también la de la comunidad internacional, que está llamada a adoptar posiciones claras y trabajar activamente para defender los derechos humanos.