¡La panadería tradicional Susdorf en Hamelín cierra después de 68 años!

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La panadería Susdorf en Hamelín cierra después de 68 años. Los empleados y la comunidad están comprometidos con la preservación.

Die Bäckerei Susdorf in Hameln schließt nach 68 Jahren. Mitarbeiter und Gemeinde setzen sich für Erhalt ein.
La panadería Susdorf en Hamelín cierra después de 68 años. Los empleados y la comunidad están comprometidos con la preservación.

¡La panadería tradicional Susdorf en Hamelín cierra después de 68 años!

Las pequeñas y finas panaderías que suelen estar situadas en el corazón de la ciudad no lo están pasando nada bien en estos momentos. Cuando todavía se podía saborear la artesanía y la tradición de un solo bocado, todo era un poco más sencillo. Pronto se abrirá otro capítulo en la historia de la panadería en Hamelín: la panadería y pastelería Susdorf cerrará sus puertas el 28 de junio de 2025. Esto marca el final de una era que se remonta a 1895, cuando la empresa fue fundada por Heinz Twellmeyer. Martin Susdorf dirige actualmente la panadería, que heredó de su padre Reinhold en 1957 y que dirige con dedicación desde hace 60 años, seis días a la semana.

Una nota en la puerta informa a los clientes del cierre y les agradece calurosamente sus años de fidelidad. El motivo del cierre de la panadería se debe a la edad, ya que Martin Susdorf ya tiene 75 años y le gustaría jubilarse. Pero los clientes tampoco parecen tomarse el cierre de brazos cruzados. Katrin Jütte, del barrio Klütviertel, ha lanzado una campaña de firmas para luchar por la conservación de la panadería. En una carta abierta destaca la gran importancia de la panadería para la comunidad.

De las tradiciones familiares a las sucesiones

Aunque el cierre es inminente, las ventas de la panadería han aumentado desde que se anunció el fin anunciado. ¿Habría quizás un sucesor a la vista? Hay algunos interesados, pero hasta el momento no se ha encontrado ningún panadero que hornee él mismo. Martin Susdorf acepta transmitir sus recetas populares a un posible sucesor, lo que alimenta las esperanzas de que la tradición continúe.

La situación en Hamelín no es única. En Renania del Norte-Westfalia se cerró recientemente la tradicional panadería Mauel, que existe desde 1883. Después de casi 140 años, la empresa cierra sus 27 sucursales en ciudades como Colonia y Bonn, de las que en el futuro se hará cargo Schäfer Dein Bäcker. El propietario del negocio, Peter Mauel, renunció por motivos de salud, y esto también muestra el gran problema del sector: con los crecientes costes operativos y un mercado cada vez más competitivo, a muchas panaderías les resulta difícil mantenerse a flote.

Un punto de inflexión para la industria

Los propietarios de panaderías no sólo sacan conclusiones en Hamelín y Renania del Norte-Westfalia. En Franconia, la panadería Peter Schmitt GmbH también ha anunciado el cierre de varias sucursales. Hay muchas razones: la escasez de trabajadores cualificados, los altos precios de la energía y la presión competitiva de los supermercados que ofrecen precios más bajos están ejerciendo una gran presión sobre las pequeñas empresas artesanales.

Las dos sucursales cerradas con una larga tradición en Steinach y Münnerstadt son una prueba de los cambios en el mercado. Las delicadas especialidades regionales corren especial peligro. Las ventas están cayendo mientras que los alquileres aumentan. Esto hace que la pregunta sea aún más apremiante: ¿Cómo podemos salvar nuestras panaderías, que están tan fuertemente ligadas a nuestra cultura y tradición?

La situación es crítica, pero los esfuerzos de personas como Katrin Jütte en Hamelín demuestran que no todo el mundo quiere darse por vencido. Los desafíos son grandes, pero vale la pena luchar por los recuerdos, las tradiciones y los sabores que ofrecen las panaderías. Es de esperar que con suficiente apoyo y compromiso el oficio pueda seguir existiendo.